Hay una narrativa que domina la conversación sobre IA y trabajo, tan repetida que casi se ha vuelto invisible: la automatización destruirá algunos empleos, pero creará otros nuevos. Lo hemos visto con la Revolución Industrial, con la informatización. Esta vez no será diferente. Adáptate o muere.
El argumento de la complementariedad
La posición estándar de los economistas optimistas es que la IA complementará el trabajo humano en lugar de sustituirlo. Pero hay algo que ese argumento no dice: cuando un abogado atiende el doble de casos con el mismo tiempo, el bufete necesita la mitad de abogados. La productividad individual puede aumentar mientras la demanda de trabajo disminuye. Son cosas compatibles.
Lo que no está en el menú
La conversación que no estamos teniendo es sobre redistribución. Si la IA va a generar enormes incrementos de productividad —y todo indica que lo hará— la pregunta política central es cómo se distribuyen esos beneficios.
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