IA en Chile

¿Quién decide el futuro de la IA en Chile? El experimento de la Universidad de Chile que pone a les estudiantes al mando

El Núcleo de Inteligencia Artificial y Sociedad de la Universidad de Chile rompe el molde académico tradicional al otorgar protagonismo real a les estudiantes en la investigación y gobernanza de la IA.

Admin Por Admin 22 abr., 2026 9 min de lectura
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Resumen

El Núcleo de Inteligencia Artificial y Sociedad de la Universidad de Chile rompe el molde académico tradicional al otorgar protagonismo real a les estudiantes en la investigación y gobernanza de la IA.

Mientras las grandes corporaciones tecnológicas y los gobiernos debaten el futuro de la inteligencia artificial en foros cerrados, un experimento académico en Santiago de Chile está demostrando que las voces más jóvenes no solo tienen algo que decir sobre el desarrollo de esta tecnología, sino que pueden ser determinantes para orientarla hacia el bien común. En el Núcleo de Inteligencia Artificial y Sociedad de la Universidad de Chile, les estudiantes no son meros observadores de la revolución tecnológica: son protagonistas activos en la investigación, el diseño de políticas y la construcción de un modelo de IA más democrático y socialmente responsable.

Esta iniciativa representa un giro radical en la forma en que las instituciones académicas abordan la inteligencia artificial. En lugar de relegar a les estudiantes al papel tradicional de aprendices que absorben conocimiento desde las gradas, el Núcleo les otorga espacios de decisión real, participación en proyectos de investigación de frontera y capacidad de influir en las líneas de trabajo que definirán cómo Chile y la región latinoamericana enfrentarán los desafíos éticos, sociales y tecnológicos de la IA en las próximas décadas.

Un modelo de participación que desafía las jerarquías académicas

El Núcleo de Inteligencia Artificial y Sociedad de la Universidad de Chile no es simplemente otro centro de investigación tecnológica. Desde su concepción, fue diseñado como un espacio interdisciplinario donde convergen la informática, las ciencias sociales, el derecho, la filosofía y las humanidades para abordar la IA desde una perspectiva integral. Pero su característica más distintiva es la forma en que integra a les estudiantes en todos los niveles de su estructura organizativa.

A diferencia del modelo tradicional donde les estudiantes participan únicamente como ayudantes de investigación o tesistas bajo la supervisión estricta de académicos senior, aquí se les reconoce como agentes capaces de aportar perspectivas frescas, cuestionar supuestos establecidos y contribuir activamente al diseño de investigaciones. Esta filosofía responde a una convicción fundamental: quienes heredarán un mundo transformado por la inteligencia artificial deben tener voz en cómo se construye ese futuro.

El modelo incluye la participación estudiantil en comités de gobernanza, grupos de trabajo temáticos y proyectos de investigación aplicada que abordan desde sesgos algorítmicos en sistemas de justicia hasta el impacto de la automatización en el mercado laboral chileno. Les estudiantes no solo ejecutan tareas asignadas, sino que proponen líneas de investigación, cuestionan metodologías y aportan miradas críticas que enriquecen el trabajo colectivo. Esta horizontalidad, inusual en el mundo académico latinoamericano, está generando resultados tangibles en la calidad y relevancia social de las investigaciones producidas.

Las juventudes como puente entre la tecnología y la sociedad

Una de las apuestas más interesantes del Núcleo es reconocer que les jóvenes ocupan una posición única para tender puentes entre el desarrollo tecnológico y las necesidades sociales. Nacides en la era digital, esta generación comprende intuitivamente las dinámicas de las plataformas, los algoritmos y las redes sociales, pero también es testigo directo de sus efectos: la desinformación, la vigilancia digital, la precarización laboral mediada por aplicaciones y la concentración de poder en manos de corporaciones tecnológicas.

Esta doble conciencia —de las posibilidades y los peligros de la IA— convierte a les estudiantes en interlocutores privilegiados para diseñar sistemas más justos y equitativos. En el contexto chileno, donde las movilizaciones estudiantiles han sido históricamente motores de cambio social, esta participación adquiere un significado adicional. Les estudiantes del Núcleo están aplicando esa tradición de activismo y pensamiento crítico al campo de la inteligencia artificial, preguntándose no solo cómo funciona la tecnología, sino a quién beneficia, qué valores reproduce y qué alternativas son posibles.

La participación activa de les estudiantes en la investigación sobre inteligencia artificial no es un gesto simbólico de inclusión generacional, sino una necesidad estratégica para garantizar que la tecnología responda a las necesidades reales de la sociedad y no solo a los intereses del mercado.

El Núcleo ha documentado cómo la participación estudiantil ha enriquecido proyectos concretos. En investigaciones sobre sesgos de género en algoritmos de procesamiento de lenguaje natural, por ejemplo, fueron les estudiantes quienes identificaron casos específicos de discriminación que habían pasado desapercibidos para investigadores más experimentados, precisamente porque su experiencia vital les hacía más sensibles a esas formas de violencia simbólica. En proyectos sobre IA aplicada a políticas públicas, la mirada estudiantil ayudó a identificar brechas entre el diseño técnico y la realidad de comunidades vulnerables.

Formación crítica frente a capacitación instrumental

Otro aspecto fundamental del rol estudiantil en el Núcleo es la apuesta por una formación crítica en inteligencia artificial, en contraposición al enfoque puramente instrumental que domina muchos programas académicos. No se trata solo de formar profesionales capaces de entrenar modelos de machine learning o desarrollar aplicaciones, sino de cultivar una comprensión profunda de las implicaciones sociales, éticas y políticas de estas tecnologías.

Esta visión pedagógica responde a una necesidad urgente en el campo de la IA. A medida que los sistemas algorítmicos se vuelven más ubicuos y poderosos, la brecha entre capacidad técnica y reflexión crítica se ha ensanchado peligrosamente. Muchos desarrolladores de IA carecen de herramientas conceptuales para evaluar el impacto social de su trabajo, mientras que muchos científicos sociales carecen de alfabetización técnica para analizar estos sistemas con rigor. El Núcleo busca formar profesionales que puedan transitar entre ambos mundos.

Les estudiantes participan en seminarios interdisciplinarios donde se analizan casos concretos de sistemas de IA que han generado daños sociales —desde algoritmos de contratación que discriminan por género hasta sistemas de reconocimiento facial que criminalizan a comunidades racializadas— y se discuten marcos éticos y regulatorios para prevenirlos. Esta formación no solo los prepara para sus carreras profesionales, sino que los convierte en agentes de cambio capaces de influir en las organizaciones donde trabajarán.

Un laboratorio para la democracia tecnológica

La experiencia del Núcleo puede entenderse como un laboratorio de democracia tecnológica, un espacio donde se experimenta con formas más participativas de gobernanza de la inteligencia artificial. En un momento en que el debate global sobre regulación de IA está dominado por expertos técnicos, corporaciones y gobiernos, con escasa participación ciudadana, este modelo ofrece pistas valiosas sobre cómo democratizar estas conversaciones.

La participación estudiantil en el Núcleo incluye la organización de foros públicos, talleres comunitarios y proyectos de divulgación que buscan ampliar el círculo de personas que pueden opinar informadamente sobre el futuro de la IA. Les estudiantes han liderado iniciativas para traducir investigaciones académicas complejas en materiales accesibles para organizaciones sociales, sindicatos y comunidades que enfrentan directamente los impactos de la automatización.

Este trabajo de traducción y mediación es crucial en el contexto latinoamericano, donde las decisiones sobre adopción de tecnologías de IA frecuentemente se toman sin consulta a las poblaciones afectadas. Al formar estudiantes que comprenden tanto la dimensión técnica como la social de estos sistemas, y que además están comprometidos con la justicia social, el Núcleo está cultivando una generación de profesionales que pueden contribuir a cerrar esa brecha democrática.

Contexto clave

Gobernanza participativa de la IA: Se refiere a modelos de toma de decisiones sobre el desarrollo, implementación y regulación de sistemas de inteligencia artificial que incluyen a diversos actores sociales más allá de expertos técnicos y empresas. Esto incluye trabajadores afectados por la automatización, comunidades impactadas por sistemas algorítmicos, académicos de ciencias sociales y humanidades, y en este caso, estudiantes. La gobernanza participativa busca garantizar que la IA responda a valores democráticos y necesidades sociales amplias, no solo a criterios de eficiencia técnica o rentabilidad económica.

Interdisciplinariedad en investigación de IA: El desarrollo responsable de inteligencia artificial requiere la colaboración entre múltiples disciplinas. Mientras la informática y la ingeniería aportan el conocimiento técnico para construir sistemas, las ciencias sociales ayudan a comprender su impacto en comunidades y organizaciones, el derecho aborda marcos regulatorios, la filosofía examina implicaciones éticas, y las humanidades aportan perspectivas críticas sobre poder y valores. Esta convergencia es especialmente importante para identificar y mitigar sesgos, discriminación y otros daños potenciales de los sistemas algorítmicos.

Sesgos algorítmicos: Los sistemas de inteligencia artificial aprenden de datos históricos que frecuentemente reflejan desigualdades y prejuicios existentes en la sociedad. Como resultado, pueden reproducir y amplificar discriminación por género, raza, clase social u otras categorías. Por ejemplo, algoritmos de contratación entrenados con datos de empresas donde históricamente se contrató más hombres pueden discriminar contra candidatas mujeres. Identificar y corregir estos sesgos requiere no solo expertise técnico, sino también sensibilidad social y perspectivas diversas, razón por la cual la participación estudiantil aporta valor en este campo.

Para profundizar

  • Modelos de participación estudiantil en investigación tecnológica en América Latina — ¿Existen otras iniciativas similares en la región que estén democratizando la investigación en tecnologías emergentes? Comparar experiencias podría revelar mejores prácticas y desafíos comunes para construir ecosistemas de innovación más inclusivos.
  • El impacto de la IA en el mercado laboral juvenil chileno — Les jóvenes que hoy estudian IA serán también quienes enfrenten mercados laborales transformados por la automatización. ¿Cómo están preparándose las instituciones educativas para formar profesionales adaptables a estas disrupciones, y qué políticas públicas serían necesarias para proteger los derechos laborales en la era algorítmica?
  • Ética de la IA desde perspectivas del Sur Global — La mayoría de marcos éticos para inteligencia artificial han sido desarrollados en Estados Unidos y Europa. ¿Qué aportes específicos pueden hacer investigadores y estudiantes latinoamericanos para construir aproximaciones éticas que reflejen las realidades, valores y prioridades de nuestras sociedades?
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