IA en Chile

Chile mide su relación con la inteligencia artificial: los resultados revelan una sociedad dividida entre el entusiasmo y la cautela

La segunda encuesta nacional sobre percepción de IA en Chile muestra cómo los ciudadanos navegan entre las promesas tecnológicas y sus temores más profundos.

Admin Por Admin 22 abr., 2026 9 min de lectura
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Resumen

La segunda encuesta nacional sobre percepción de IA en Chile muestra cómo los ciudadanos navegan entre las promesas tecnológicas y sus temores más profundos.

Mientras la inteligencia artificial transforma radicalmente sectores como la salud, la educación y el trabajo en América Latina, Chile acaba de publicar un termómetro preciso de cómo su población percibe esta revolución tecnológica. El Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile ha dado a conocer los resultados de su II Encuesta de Percepción Social de la Inteligencia Artificial, un estudio que revela una ciudadanía en tensión: atraída por las posibilidades que ofrece la IA, pero profundamente preocupada por sus implicaciones éticas, laborales y sociales. Los hallazgos no solo fotografían el presente de la relación entre los chilenos y la tecnología, sino que plantean interrogantes fundamentales sobre el futuro digital del país.

Una radiografía de las actitudes nacionales hacia la IA

La encuesta, desarrollada por el Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile, representa el segundo ejercicio sistemático de medición de la percepción pública sobre inteligencia artificial en el país. Este esfuerzo de investigación busca comprender cómo la población chilena asimila una tecnología que ya permea aspectos cotidianos de sus vidas, desde las recomendaciones de contenido en plataformas digitales hasta sistemas de diagnóstico médico y herramientas educativas.

El estudio cobra particular relevancia en un momento en que Chile, al igual que otras naciones latinoamericanas, se encuentra en una encrucijada tecnológica. Por un lado, existe presión para adoptar rápidamente soluciones de IA que prometen eficiencia y competitividad global; por otro, surge la necesidad de establecer marcos regulatorios y éticos que protejan los derechos ciudadanos y garanticen un desarrollo tecnológico inclusivo. La encuesta proporciona datos empíricos esenciales para informar estas decisiones de política pública.

Lo que distingue este segundo levantamiento de datos es su capacidad para identificar tendencias temporales. Al comparar con la primera edición, los investigadores pueden detectar cómo evolucionan las actitudes públicas conforme la IA se vuelve más omnipresente. Esta dimensión longitudinal resulta crucial para anticipar resistencias sociales, identificar áreas de mayor preocupación ciudadana y diseñar estrategias de comunicación que fomenten una alfabetización digital más robusta.

Entre la promesa y el temor: las ambivalencias de la percepción pública

Los resultados de la encuesta revelan una característica definitoria de la relación chilena con la inteligencia artificial: la ambivalencia. Los ciudadanos reconocen el potencial transformador de estas tecnologías en ámbitos como la medicina de precisión, la optimización de recursos públicos y la personalización educativa. Sin embargo, esta apertura convive con preocupaciones sustanciales sobre privacidad, sesgo algorítmico, desplazamiento laboral y concentración de poder en manos de grandes corporaciones tecnológicas.

Esta dualidad no es exclusiva de Chile, pero adquiere matices particulares en el contexto latinoamericano. La región enfrenta desafíos específicos: brechas digitales significativas entre zonas urbanas y rurales, sistemas educativos con recursos limitados para la alfabetización tecnológica, y marcos regulatorios que aún están en proceso de desarrollo. La percepción pública capturada por la encuesta refleja estas tensiones estructurales, mostrando cómo las expectativas sobre la IA se modulan según variables socioeconómicas, educativas y generacionales.

La ciudadanía chilena enfrenta la inteligencia artificial con una mezcla de esperanza y cautela, reconociendo su potencial transformador mientras demanda garantías éticas y protecciones concretas frente a sus riesgos más evidentes.

El trabajo del Centro de Comunicación de las Ciencias no se limita a recopilar datos, sino que busca traducir hallazgos académicos en información accesible para diversos públicos. Esta función de intermediación resulta vital en un campo donde la brecha entre el conocimiento experto y la comprensión ciudadana puede determinar el éxito o fracaso de políticas tecnológicas. Al hacer públicos estos resultados, la Universidad Autónoma de Chile contribuye a un debate informado sobre el futuro digital del país.

Implicaciones para la política pública y la gobernanza tecnológica

Los hallazgos de esta segunda encuesta llegan en un momento crítico para la formulación de políticas públicas en Chile. Diversos países de la región están desarrollando estrategias nacionales de inteligencia artificial, y la información sobre percepciones ciudadanas resulta fundamental para diseñar intervenciones que cuenten con legitimidad social. Comprender qué aspectos de la IA generan mayor ansiedad permite a los reguladores priorizar salvaguardas específicas, mientras que identificar áreas de mayor aceptación puede acelerar la adopción de tecnologías beneficiosas.

La encuesta también proporciona insumos valiosos para el sector educativo. Si la población muestra lagunas significativas en su comprensión de cómo funcionan los sistemas de IA, esto señala la urgencia de integrar alfabetización digital y pensamiento computacional en los currículos escolares. Del mismo modo, si ciertos grupos demográficos expresan mayor desconfianza hacia estas tecnologías, se hace evidente la necesidad de campañas de comunicación diferenciadas que aborden preocupaciones específicas sin minimizar riesgos reales.

Para el ecosistema empresarial y de innovación chileno, estos datos ofrecen una brújula para el desarrollo responsable de productos y servicios basados en IA. Las empresas que comprendan las sensibilidades públicas estarán mejor posicionadas para diseñar soluciones que encuentren aceptación en el mercado, mientras que aquellas que ignoren estas señales pueden enfrentar resistencias significativas. La confianza pública no es un obstáculo para la innovación, sino un activo estratégico que debe cultivarse deliberadamente.

El rol de las universidades en la democratización del conocimiento sobre IA

La publicación de esta encuesta por parte de la Universidad Autónoma de Chile subraya el papel fundamental que las instituciones académicas deben desempeñar en la era de la inteligencia artificial. Más allá de formar profesionales técnicamente competentes o generar investigación de frontera, las universidades tienen la responsabilidad de actuar como puentes entre el conocimiento especializado y la ciudadanía. El Centro de Comunicación de las Ciencias ejemplifica este modelo, transformando datos complejos en información accesible que empodera a diversos actores sociales.

Esta función de traducción y mediación resulta especialmente crítica en el campo de la IA, donde la velocidad del cambio tecnológico supera frecuentemente la capacidad de las instituciones tradicionales para adaptarse. Los ciudadanos necesitan herramientas conceptuales para evaluar críticamente las promesas y los riesgos de estas tecnologías, distinguir entre aplicaciones legítimas y usos potencialmente perjudiciales, y participar informadamente en debates sobre regulación y gobernanza. Las universidades, con su combinación de rigor académico y compromiso público, están únicamente posicionadas para facilitar este proceso.

El enfoque de realizar encuestas periódicas también establece un precedente metodológico valioso. La percepción pública sobre tecnologías emergentes es dinámica, no estática. Lo que preocupa a los ciudadanos hoy puede cambiar conforme la tecnología madura, surgen nuevos casos de uso o se hacen evidentes consecuencias no anticipadas. Sistemas de monitoreo continuo, como el que implementa la Universidad Autónoma, permiten detectar estos cambios y ajustar estrategias de comunicación, educación y regulación en consecuencia.

Contexto clave

Percepción social de la tecnología: Este concepto se refiere a cómo diversos grupos de la población comprenden, valoran y responden emocionalmente a innovaciones tecnológicas. No se trata simplemente de si las personas aprueban o rechazan una tecnología, sino de un conjunto complejo de actitudes que incluyen conocimiento factual, confianza en desarrolladores y reguladores, evaluaciones de riesgos y beneficios, y consideraciones éticas. En el caso de la inteligencia artificial, la percepción social está influenciada por representaciones mediáticas, experiencias personales con sistemas algorítmicos, nivel educativo y contexto socioeconómico. Medir estas percepciones permite anticipar resistencias, identificar necesidades de alfabetización y diseñar políticas que cuenten con legitimidad social.

Encuestas longitudinales: A diferencia de estudios transversales que capturan un momento específico, las encuestas longitudinales recopilan datos del mismo fenómeno en múltiples puntos temporales. Este enfoque metodológico resulta especialmente valioso para tecnologías emergentes como la IA, cuya adopción y comprensión pública evolucionan rápidamente. Al realizar una segunda encuesta, la Universidad Autónoma puede identificar tendencias: ¿aumenta o disminuye la confianza pública? ¿Qué preocupaciones emergen y cuáles se disipan? ¿Cómo varían las actitudes entre diferentes grupos demográficos a lo largo del tiempo? Estas dinámicas temporales son invisibles en estudios puntuales pero cruciales para comprender procesos de adopción tecnológica.

Centros de comunicación científica: Estas entidades académicas especializadas funcionan como intermediarios entre la investigación científica y diversos públicos no especializados. Su labor incluye traducir hallazgos técnicos a lenguaje accesible, diseñar estrategias de divulgación, evaluar la comprensión pública de temas científicos y facilitar diálogos entre expertos, formuladores de políticas y ciudadanos. En el contexto de la inteligencia artificial, donde la brecha entre capacidades técnicas y comprensión pública puede ser significativa, estos centros desempeñan un rol democratizador esencial. El Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma ejemplifica este modelo al generar evidencia empírica sobre percepciones públicas y hacerla accesible para informar debates y decisiones colectivas.

Para profundizar

  • Comparación regional de percepciones sobre IA — ¿Cómo se comparan las actitudes chilenas con las de otros países latinoamericanos como Argentina, Colombia o México? Un análisis comparativo revelaría si existen patrones regionales o si factores nacionales específicos modulan significativamente la percepción pública, ofreciendo lecciones para estrategias de gobernanza tecnológica adaptadas a contextos locales.
  • Brechas generacionales en la adopción de IA — Las diferencias en cómo distintas cohortes etarias perciben y utilizan sistemas de inteligencia artificial pueden ser tan significativas como las brechas digitales tradicionales. Explorar estas divergencias generacionales iluminaría necesidades educativas diferenciadas y ayudaría a diseñar interfaces y servicios que sean verdaderamente inclusivos para usuarios de todas las edades.
  • Alfabetización algorítmica como política pública — Más allá de la alfabetización digital básica, la comprensión de cómo funcionan los algoritmos, qué sesgos pueden contener y cómo afectan decisiones cotidianas emerge como una competencia ciudadana fundamental. Investigar modelos efectivos de educación algorítmica, desde la escuela primaria hasta programas de formación continua, podría transformar la relación entre ciudadanía y sistemas inteligentes.
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