Cuando alguien le pregunta a Claude o a ChatGPT cómo organizar su bandeja de entrada, obtiene una respuesta. Cuando le pide a un agente de IA que organice su bandeja de entrada, el agente lee los correos, los categoriza, redacta respuestas a los urgentes, archiva los procesables y elimina el spam. No explica cómo hacerlo. Lo hace.
El problema del control
La diferencia entre un chatbot y un agente, desde la perspectiva del riesgo, es fundamental. Un chatbot dice. Un agente hace. Los errores de un chatbot son textuales y reversibles. Los errores de un agente que tiene acceso a tu correo, tu calendario, tus cuentas bancarias y tu sistema de archivos pueden tener consecuencias reales, inmediatas e irreversibles.
La pregunta que no estamos haciendo
El debate público sobre agentes de IA está dominado por la promesa de productividad. Pero hay una pregunta que casi no aparece: ¿qué perdemos cuando dejamos de hacer las cosas nosotros mismos?
Comentarios
Deja tu comentario
No hay comentarios aprobados todavía. ¡Sé el primero en comentar!